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Casi la mitad de los adultos hacemos propósitos para el año nuevo.
¿Eres tú uno de ellos?

 

Cuando este maldito año 2020 está a punto de terminar, todos hacemos balance de lo vivido durante los 365 días y de las cosas que hemos sufrido al igual que todo aquello que nos propusimos y no llegamos a cumplir.

Tanto niños como mayores, al llegar el último día del año intentamos pensar las cosas que queremos y/o debemos hacer durante el próximo año. La ilusión y las ganas por empezarlo son muchas.

 

¿Conseguiremos realizar nuestros propósitos?

Aunque todos podemos comenzar nuevos hábitos y poner los objetivos en cualquier momento del año, es bueno aprovechar ciertos puntos o marcas temporales para este tipo de objetivos.

El hecho de que los nuevos propósitos se planteen al principio de año o al comenzar cada curso escolar no es algo raro. El inicio de la semana, del mes o del año nos marcan la posibilidad de hacerlo bien desde el principio, de tener una visión completa y positiva de un periodo de tiempo. Los nuevos comienzos nos dan la esperanza de poder ser mejores. Sin embargo, no siempre conseguimos nuestros propósitos y los abandonamos en el intento.

Todos tenemos la experiencia de que muy pocas veces se consiguen esos objetivos, pero no está demás intentarlo una y otra vez cada año.

Tan solo el 8 % de las personas que se proponen una serie de tareas nuevas consiguen cumplirlas lo largo de los doce meses.

El 80 % fracasamos antes de marzo. Pero no podemos dejarnos llevar por estos números tan pesimistas, debemos pensar en que estamos en el bando del 20 % restante.

Uno de los motivos de este bajo porcentaje es debido a que los objetivos suelen ser poco realistas o no están demasiado alineados con lo que realmente se pretende conseguir.

Es importante que las personas tengamos un propósito general en nuestras vidas, ya que ello se convierte en el motor que nos lleva a enfrentar retos y dificultades para alcanzarlos y mejorar nuestra calidad de vida.

Necesitamos marcarnos metas.

Los que ya tenemos ciertos años y sabemos lo fácil que es perderse en un mar de ideas, debemos trazar un plan para no desviarnos del objetivo.

El plan

Vamos a crear un plan de acción para conseguir nuestros objetivos.

1.- Hay que crear nuevas habilidades y conocimientos ya que ello nos hará evolucionar como persona. No podemos pretender obtener resultados distintos si seguimos haciendo siempre lo mismo.

Para ello, hay aprender e investigar sobre algo que te importa para que estés más comprometido.

2.- Debemos rodearnos de aliados, tener a alguien ante quien rendir cuentas es una muy buena estrategia para lograr los objetivos.

3.- Planifiquemos recompensas, tenemos que valorar nuestras propias victorias y consecución de metas. Ello nos mantendrá motivados para seguir adelante.

4.- Y preparemos el entorno y anticipémonos a los obstáculos. Hay que jugar al  ataqué en vez de a la defensiva.

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Todos somos débiles y nos dejamos llevar por las tentaciones así que habrá que pensar en esas situaciones obstáculos que nos vamos a encontrar para no desfallecer.

El logro de un objetivo implica esfuerzo, dedicación y constancia, elementos en los que necesitamos vernos reflejados para sentirnos bien con nosotros mismos. Y esto nos hace más fuertes mentalmente.

La motivación intrínseca es la que nos refuerza y nos prepara para el cambio y nos ayuda, por tanto, a cumplir los objetivos que nos propongamos.

 

Las claves son:

1.- Fija las metas, defínelas y ponles fecha. Coge papel y boli y escríbelo. Tenlo siempre a la vista. Concreta el propósito y ponle fecha de inicio, así como la periodicidad de cumplimiento, si se trata de una tarea.

2.- Visualiza tu objetivo. Imagina el resultado. Las emociones positivas son las que nos mueven a la acción, así que visualízate llevando a cabo tus objetivos y sintiendo la felicidad del propósito cumplido.

3.- No te castigues si fallas. Continúa esforzándote y no tires todo por la borda. Un fallo puntual no es un fracaso definitivo, a no ser que decidas saltarte las reglas o reinventarlas según tus conveniencias continuamente.

4.- Piensa en positivo. Tienes que aprender (este consejo es esencial) a mirar en tu interior y a utilizar las herramientas que te ayuden a gestionar tu relación con el entorno de forma positiva.

5.- Crea hábitos para mantener la motivación. Los resultados que vayamos obteniendo nos ayudarán a sentirnos optimistas y con ganas de seguir en el empeño.

 

Algunas ideas para nuevos propósitos saludables para este año que comienza

1.- Ser positivo y vivir el presente

2.- Dedica tiempo a ti mismo y cuídate. Deja de fumar de una vez.

3.- Controla tu estrés, no seas un histérico crónico.

4.- Haz más ejercicio y pierde peso

5.- Acostúmbrate a comer mejor y de forma saludable.

6.- Intenta cuidar un poco más del medio ambiente. Recicla cada día un poco más.

7.- Dedícale tiempo a los tuyos. Tienes a algunos amigos olvidados.

8.- Embellece tu hogar. Dale un toque de vida. Redecóralo.

9.- Intenta ser más solidario y agradecido con la gente. No vivimos solos.

10.- Aprende cosas nuevas. Ahora lo tienes fácil con Internet.

11.- Viaja más. Aunque sea cerquita. Se aprende mucho.

12.- Y la más difícil, intenta ser feliz. Pero no olvides que la felicidad está en el camino.

 

¿Y cuál es el elemento clave de todo esto?

La motivación está muy bien, pero es una emoción muy volátil de la que no debemos depender. Nos da el empujón inicial pero cuando menos lo esperamos nos deja “tirados”.

¿Hay algo más profundo?

Pues sí, algo que sólo depende de nosotros mismos, y que te aporta fuerza cuando la motivación se volatiliza. Y eso es la autodisciplina y la fuerza de voluntad. Esta es la “gasolina” real de todos tus propósitos y proyectos.

Autodisciplina

 

Y para la familia y los niños, es ideal hacer nuevos propósitos

A nivel familiar también es muy reconfortante y sano incluir una serie de propósitos para los niños o para toda la familia.

Hay algunos que incluso las apuntan en un papel o en su propio móvil para poder ir tachando las metas que se van cumpliendo.

Es importante que nuestros pequeños se sientan respaldados por los padres en la tarea de establecer propósitos y metas para este año que empieza.

 

¿Cómo hacerlo?

Es muy importante que en la lista que hagamos aparezca el propósito de terminar todo lo que se empieza. Esto fomenta en ellos la persistencia y alimenta la autoestima al ver que van cumpliendo y concluyendo esas tareas.

Deben ser conscientes de que es muy buen escenario el año que empieza, para comenzar una vida nueva.

Debemos aprender con los errores y para ello nada mejor que no repetir las malas experiencias que hemos tenido este año que acaba.

Tenemos el deber de inculcar a los niños que miren siempre hacia delante y que todo se puede cambiar para mejor.

Hay que definirle los tiempos que tenemos previstos para cada una de esas tareas. Hay que tratar de ser realistas. Incluso en los proyectos familiares.

A medida que vayamos cumpliéndolos es bueno ir tachándolos para ver el progreso y ello motivará aún más nuestra mente para continuar con los retos personales.

La lista de nuestros propósitos debemos tenerla siempre en lugar visible, para que todos siempre a la vean.

Debemos felicitar siempre a los pequeños cuando hayan cumplido alguna de sus metas. Esto le dará fuerza para continuar.

 

Algunos ejemplos, para que tomes nota, pueden ser:

Expresar más los sentimientos (besa, abraza, coge de la mano…), desconectar más tiempo de todo lo digital (cuando llegas a casa del trabajo y los fines de semana intenta dejar el móvil aparcado. Esto te dará tiempo para estar con los tuyos), mantener la calma en situaciones de estrés (ante la presión intenta ser más maduro/a y “torea” la situación), organizar excursiones y salidas deportivas juntos (salir al campo y conectar con la naturaleza nos relaja a todos y nos carga de energía positiva), ir mas veces a ver a familiares (como los abuelos o aquellos primos tan queridos).

Y es que, nos vaya como nos vaya el año, siempre tenemos algo que mejorar o cambiar de cara al año siguiente. Hay propósitos de todo tipo y con metas u objetivos bien distintos entre sí, aunque evidentemente todos ellos con la mira puesta en mejorar nuestra calidad de vida.

Por nuestra parte ya tenemos definidos nuestros objetivos y nuestras metas, pongamos en marcha nuestros momentos.

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