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Volvemos a las andadas y debemos anticiparnos

Así vivimos la reescalada en España: conociendo los datos de algunas zonas, parece que nos acosa el fantasma de un nuevo estado de alarma.

Los contagios y rebrotes reactivan las alarmas, restricciones, fases y confinamientos. Hay que estar muy alerta y tomar medidas drásticas y concretas porque ya esta llegando a nuestra comunidad.

El fantasma de un nuevo estado de alarma planea sobre España en los últimos días por culpa de los numerosos brotes de coronavirus que no paran de surgir por todo el territorio nacional.

La respuesta con medidas sucesivas de contención al aumento de contagios por Covid han comenzado a dibujar en España un mapa retroactivo de la epidemia que en alguna medida recuerda al de la desescalada, con sus fases y sus restricciones, pero con un sentimiento bien distinto entre la población, el que va de la esperanza a la inquietud.

Más allá van algunos investigadores y expertos al alertar de que la demora en aplicar el confinamiento en las comarcas afectadas provocará un aumento de casos.

Las mascarillas ya son obligatorias cada vez en más comunidades: Andalucía, Cataluña, Baleares, Extremadura, Asturias, Castilla y León, Madrid, Murcia, La Rioja… mientras que otras autonomías están estudiando la medida. Están tardando.

Algunas, además de la obligatoriedad de la mascarilla, están endureciendo el control en zonas turísticas donde aplicarán medidas contundentes para evitar «peligrosas» aglomeraciones que ponen en peligro la contención de la pandemia.

Un mes después de que el levantamiento del estado de alarma y la llegada de la «nueva normalidad» dieran por concluido el proceso de desescalada, el Gobierno se prepara ya por si fuera necesario volver a subir la dura cuesta de la pandemia. El ministro de Sanidad, presentó a las comunidades autónomas un plan para afrontar una eventual ‘reescalada’, en caso de que los contagios de coronavirus volvieran a dispararse.

La situación es crítica, preocupante y oscura. Así la han definido los responsables de salud pública de las comunidades más afectadas, diagnóstico que comparte el Ministerio de Sanidad.

En apenas dos semanas, se ha triplicado el número de casos de la Covid-19 y lo peor es que las previsiones apuntan a que irán en aumento. Es preciso adoptar medidas contundentes y hacerlo ya, aunque eso implique una vuelta atrás, a esas fases establecidas en el periodo que siguió al confinamiento.

La  jefa del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), comparte la decisión. “Hay que adelantarse a la expansión del virus. Las medidas adoptadas de manera precoz son mucho más efectivas”, señaló en una rueda de prensa en la que informó de la extensión de los brotes por toda España, de los que el 70% afectan a menos de diez personas.

El problema es ese otro 30% y, sobre todo, aquellos vinculados a locales de ocio nocturno ya que son muy complicados de rastrear y que afectan a centenares de personas.

Los consejeros autonómicos reunidos recientemente con el ministro de Sanidad, han determinado que la situación del coronavirus cada día es peor. En la mesa, el dilema de qué hacer con estos locales de ocio nocturno y las medidas a adoptar en los aeropuertos (con varios casos importados). No hay una decisión unánime ya que la afectación de la Covid es muy diferente dependiendo de los territorios.

Situación crítica

Desde el Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias se requiere, de nuevo, responsabilidad a la población y a los gobiernos regionales, que refuercen la atención primaria y, en concreto, los equipos de rastreadores. Si no, es muy posible que la segunda ola llegue en pocos días.

El Ministerio de Sanidad quiere evitar un nuevo cierre total del país, con las consecuencias sociales y económicas que conlleva, pero cuenta con que hoy los rebrotes de coronavirus son inevitables. Por ello, mientras no exista vacuna o un tratamiento eficaz para tratar el Covid-19, ha diseñado un «plan de respuesta temprana» que presentó recientemente a las comunidades autónomas. Incluye tres posibles escenarios crecientes de dispersión del virus en los que el Gobierno irá ganando peso en las decisiones frente a las autonomías hasta llegar, en última instancia, a un hipotético estado de alarma.

Las medidas del documento, que debe aún recibir el visto bueno de las comunidades, serán de obligado cumplimiento para todo el territorio. Busca reforzar la capacidad de España para controlar y afrontar los brotes y, también, una posible segunda oleada. Plantea medidas de refuerzo y seguimiento del sistema de salud, algunas de ellas ya en marcha, como la necesidad de tener un buen sistema de vigilancia o disponibilidad de recursos.

También plantea la posibilidad de cierres preventivos de instalaciones, establecimientos, servicios e industrias. Pero, sobre todo, habla de «cogobernanza» y para ello le da una mayor importancia al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), el órgano que reúne al Ministerio de Sanidad y a las 17 autonomías.

En este sentido, se plantea un sistema de respuesta a los rebrotes en tres fases.

El primero, equivalente al escenario actual, para los brotes controlados o casos esporádicos, donde las comunidades son las únicas responsables de las medidas sanitarias.

El segundo, el más novedoso, sería el que se adoptaría para brotes complejos o de transmisión comunitaria esporádica. Aquí el Ministerio podría obligar a las comunidades a tomar «acciones coordinadas» aprobadas en el Consejo Interterritorial si la transmisión afecta a varias comunidades. El tercero, el del estado de alarma, se contempla ante una transmisión descontrolada, aunque se espera no tener que llegar a él.

«En caso de que se considere necesario adoptar actuaciones coordinadas en salud pública que afecten a varias comunidades autónomas, corresponderá su declaración al Ministerio de Sanidad, previo conocimiento del CISNS y con audiencia de las comunidades directamente afectadas, salvo en situaciones de urgente necesidad», dice el documento sobre el segundo escenario.

Al margen de los escenarios, las comunidades deberán garantizar medidas de preparación y respuesta ante brotes con suficientes recursos humanos y materiales, planes de contingencia o un buen sistema de alerta precoz que funcione las 24 horas del día durante los 365 días del año, entre otras medidas. Sanidad, sin embargo, no pone cifras concretas a lo que sería necesario, ya que considera que la situación de cada territorio es diferente. Sin embargo, la mayoría de estas medidas ya están puestas en marcha y de lo que se trata ahora es de que se terminen de implementar o reforzar los sistemas puestos en marcha.

Para lo que sí hay una cifra concreta es para la reserva estratégica de fármacos y material del que deberán aprovisionarse las comunidades: será el equivalente al que consuman en dos meses de crisis sanitaria, para poder sortear el desabastecimiento en caso de que la situación se agrave. A esta reserva se añadirá otra puesta en marcha por Sanidad, que debe cubrir el 25% del consumo medio declarado por las comunidades durante dos meses en lo relativo a equipos de protección individual y productos sanitarios.

Errores más claros producidos en la gestión de la crisis del coronavirus

Como es sabido, en toda toma de decisiones pueden cometerse tres tipos de errores: estratégicos, tácticos y operativos. Pues bien, en la gestión de la pandemia del coronavirus se han cometido, se están cometiendo y, si se sigue así, se cometerán los siguientes errores:

Estratégicos

En primer lugar, está claro que ha habido una carencia absoluta de planificación. Y no cabe aducir, como se ha hecho, lo novedoso de este virus, o la falta de precedentes de esta pandemia, porque todas las pandemias víricas comparten la mayoría de los parámetros; además, no hemos sido los primeros en padecerla. La propia China e Italia nos debieron alertar al conocer sus datos de peligrosidad.

En segundo término, toda planificación, por definición, debe ser adaptativa y, en consecuencia, prever todas las situaciones posibles, en especial aquellas carentes de antecedentes y de conocimientos cabales. Esta planificación era responsabilidad del Ministerio de Sanidad. De hecho, es una de las pocas competencias que aún tiene.

El segundo error estratégico fue el no ponerse en el caso peor. Este error, conocido habitualmente como ley de Murphy, es de manual y de parvulario en toma de decisiones. Según dicha ley: «si algo puede ir mal, irá mal», pero es que, además de no ser inteligente, el no tomar esta postura no es de gente lista. La razón es obvia, pues en el caso de se cumpla el vaticinio, quien lo realiza puede anotarse el tanto, y si, afortunadamente, no se cumple el nefasto vaticinio, el respiro y alivio es tan profundo que la gente se olvida de la equivocación en el mismo.

Pues bien, en España no es que no nos pusiéramos en el peor de los casos, es que desbordamos optimismo, confundiendo deseos con realidad, valgan como referencia las primeras declaraciones del gobierno acerca de la pandemia, y su permisividad ante eventos multitudinarios. Optimismo fruto de la ignorancia, la incompetencia o de intereses ocultos o incluso de una mezcla de los tres.

En tercer lugar, y en este nivel estratégico, cuando uno asume toda la responsabilidad, como sucede con la declaración del Estado de Alarma, se tiene que tener el control real, de todos los medios tanto humanos como materiales, equipos, instalaciones y financieros, cosas que ciertamente no se ha producido. Baste como botón de muestra, el que después de centralizar todo hubo que devolver la mayoría de las competencias a las comunidades autónomas y, lo que es peor, ni siquiera se pudo o se quiso coordinar ciertas actuaciones imprescindibles como eran la compra de material, la utilización de recursos etc., haciendo que la eficiencia fuera máxima, sino que ni siquiera se consiguiera la eficacia y la efectividad exigibles.

Tácticos

En lo que respecta a los errores tácticos, señalar solo un par de ellos.

El primero concierne al conteo del número de contagiados y fallecidos, en ambos casos muy superiores a los proporcionados. En efecto, sin test fiables de detección es imposible saber no solo a ciencia cierta, si no ni siquiera aproximadamente, cuántos contagios se han producido, se están produciendo o se producirán. Evidentemente, sería imposible hacer, en muy poco tiempo, test a toda la población, pero teniendo en cuenta la teoría de muestras y con un nivel de significación de más del 95 %, sí que se podría haber hecho. Y, en lo que respecta a los fallecidos, el cómputo es aún más fácil de realizar usando los muertos de años anteriores en los mismos meses, la diferencia, en positivo, hay que ponerla en el haber, del Covid-19. Lo demás es desinformación dolosa y no vale el mal de muchos o el uso de protocolos erróneos, pues hoy se sabe muy bien que en sanidad el mal de muchos es pandemia y que los protocolos no son la Biblia, y naturalmente pueden y deben cambiarse cuando son erróneos.

El segundo, consiste en no considerar y seguir los ejemplos válidos como es el coreano, sin duda mucho mejor y más eficiente, es decir, menos costoso en fallecidos y mucho más barato económicamente hablando. Porque esa es otra, las consecuencias de la pésima toma de decisiones adoptada, las malas por sí mismas y las buenas por tardías, tendrán secuelas tanto económicas, caída del PIB, y sociales, aumento espectacular del paro. Ambas van a ser de órdago a lo grande, hasta el punto de que, aunque no lo creamos, lo peor está por llegar. Una vez más, con test y medidas preventivas no habría necesidad de parar todo el tejido productivo.

Operativos

En lo que se refiere a los errores operativos, y sin afán de exhaustividad, hay que señalar los siguientes:

Uno, en toda guerra lo primero que hay que tener en cuenta es el cuidado de los que están en primera línea, en este caso el personal sanitario, dotándolo de todos los medios para que se produzca el mínimo número de bajas entre ellos, cosa que no se hizo. ¿Cómo es posible que, por falta de material pues nadie puede creer que los sanitarios no toman todas las precauciones posibles, se hayan producido tantos contagios entre el personal sanitario hasta el punto de tener la ratio mayor del mundo?

Dos, salvo que se quisiera hacerlo a propósito, ¿cómo no se tomaron al inicio del problema las medidas idóneas en lo que concierne a las residencias de mayores? ¿Cómo es posible que más del 50% de los fallecidos corresponda a dichas personas?

Tres, se dice que corren malos tiempos cuando hay que explicar lo obvio, en esas se está. En efecto, en cualquier pandemia si se deja a su albedrío, tarde o temprano, ésta desaparece. El cuándo, depende de sus tasas de contagio, virulencia y de la distancia de contagio. El hecho es que una vez que contagie a todos los que pueda y estos se mueran o se inmunicen y se alcance así una distancia de no contagio, el virus, al no poder contagiar a nadie, acaba por desaparecer. Así que decir que la batalla, que no la guerra -pues vendrán otras pandemias- se va a ganar, es una obviedad, pues se ganaría incluso sin hacer nada.

 

¿Que podemos hacer?

No es un problema de fácil solución y, ni nuestra filosofía de vida como Españoles, ni nuestra idea de modelo empresarial basado en un porcentaje muy elevado en el turismo y mucho menos la gestión de nuestros gobernantes, interesados en sus propias cuotas de poder y de ingresos (cobran hasta las dietas por asistencia a plenos en plena crisis), nos ayudará en este camino tan tempestuoso. Debemos de buscar nuestras soluciones y colaborar con nuestra gente para intentar remediar lo que otros no quieren arreglar.

¡Compremos nuestro producto nacional, desarrollemos nuestra industria de nuevo, que las inversiones de la Unión Europea sirvan para crear empresas y puestos de trabajo!. No necesitamos limosnas, necesitamos puestos de trabajo dignos y que la gente se sienta bien para producir y levantar este país una vez más. ¡Unamos y no nos enfrentemos!, sobran todos los que nos enfrentan.

Desde las corredurías y las compañías de seguro nos hemos adaptado al Covid comenzando a ofrecer seguros que cubren las bajas de los autónomos por el Covid, seguros que cubren a los hoteles por el Covid, seguros que cubren a los viajeros por Covid estén donde estén, otros seguros para empresas y particulares que harán más llevadera la incidencia de la futura pandemia.

Esperamos que esta pesadilla pase, que se encuentre la vacuna más pronto que tarde, que todos nos adaptemos a la nueva sociedad creada y que tiremos todos del carro para volver a ser un gran Pais.

Cuidaos mucho y tomad todas las medidas de precaución habidas y por haber, de esto dependemos todos.

Atentamente